¿Qué pide un huérfano en Telepizza?
- 2 familiares.
¿Qué pide un huérfano en Telepizza?
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Este año he repetido y me he vuelto a sumergir en las calurosas y pegajosas tierras salmantinas por 4 días.
Desde que me subí en el diurno 00413 hasta que volví 3 días después no pararon de suceder cosas.
Se termina la carrera y salgo de la universidad como cuando salgo de un restaurante chino: agridulce. Agrio por los resultados obtenidos en éste segundo cuatrimestre, dulce porque por fin se ha terminado esta segunda carrera.
Han sido dos años en los que he visto y aprendido muchas cosas, pero también han sido dos años en los que me he equivocado en muchas, cometiendo errores en los que he reincidido una y otra vez.
Es día 30 y me encuentro en ETB. Mis vacaciones están aquí. Entre esto, los trabajos de clase, los documentales y mi ritmo de vida catastrófico me estoy convirtiendo en una especie de zombie dormido. Y no es que ETB esté mal ni nada por el estilo, pero es que andar levantandome a las 06:00am está empezandome a pasar factura.
La cosa es que entre viaje y viaje, pienso. Y eso me preocupa. Cuando las sábanas no se me pegan y soy una persona capaz de coger el tren en Sondika, me da tiempo a hacer lo que más me gusta: escuchar música y leer. Además, hace una semana me dí un capricho comprandome un libro titulado ‘El Mundo Amarillo’, de Albert Espinosa, y los 20-25 minutos que dura mi viaje en el tren más lento del mundo transcurren a toda velocidad.
Una vez llegado a Deusto, he bajado del tren y empezado a andar mi media hora diaria mientras escuchaba música, y ahora que estamos en navidades y atravesando las calles del barrio bilbaino con sus comercios llenos de adornos navideños, he empezado a reflexionar sobre lo que tarde o temprano suelo reflexionar cada año por estas fechas: el duelo a muerte navideño.
Foto: Portada del libro ‘El Mundo Amarillo’, sacada de esta web.