Este año he repetido y me he vuelto a sumergir en las calurosas y pegajosas tierras salmantinas por 4 días.
Desde que me subí en el diurno 00413 hasta que volví 3 días después no pararon de suceder cosas.
El tren:
El diurno 00413 es el tren de larga distancia que une Bilbao con Salamanca. Un tren que hace que sus viajeros se sientan un tanto humillados debido a su exceso de vagones: 1. De Bilbao sale con un único vagón de clase turista y en Miranda de Ebro se le acoplan 2 vagones más (vagon cafetería y otro vagon de viajeros procedentes de Irún). Visitar el vagon cafetería es como ser victima de un atraco, aunque en estos tiempos que corren, tomarte una Coca-Cola aquí o en Somera te sale igualmente a 2€ (333pts).
La gente del tren:
El compañero de viaje es asignado por tómbola, así que nunca sabes con quién vas a estar. La ida me tocó con un chico soso que no paraba de mirar el asiento de enfrente, y eso que le tocó la ventanilla (con lo que me gusta a mí que me toque un asiento con ventanilla). Detrás de mí iba una señora mayor que no paraba de hablar con su compañero de tómbola, un chico joven, y de hablar por teléfono con su pequeña nieta salmantina que llamaba ‘camarote’ al maletero del coche. La vuelta estuve sentado gracias a Dios en la zona de la ventana y no me llegué a aburrir. Los primeros minutos fui solo, pero en Valladolid se subió una monja que no paraba de jugar con el móvil. Al principio pensé en ofrecerle chocolate, pero la señora estaba tan empeñada con el teléfono que olvidé la idea.
Una cálida bienvenida:
La llegada siempre suele ser algo emotivo cuando alguien que quieres te espera. En mi caso no. Llegué solo a la estación de salamanca y cuando apoyé mi mochila en una de las columnas para guardar el billete, un policía nacional de paisano me mostró su placa y seguido me pidió que lo acompañara a las consignas, un lugar vacío de no ser por los 4 gorilas que me esperaban ahí. Yo, completamente asustado, volví a pedirle a aquel desconocido señor que me mostrara su placa, ya que la situación era más bien como de atraco a mano armada ahí mismo. Efectivamente, se trataba de policías.
- ¿Llevas algo comprometido encima?
- No.
- ¿Sustancias ilegales o psicotrópicos?
- No, no.
- ¿A qué vienes a Salamanca?
- De vacaciones, a casa de unos amigos
(…)
- ¿Eres miembro de alguna banda armada o has participado en algún acto terrorista?
Salí cabreado después de que los policías me desearan unas felices vacaciones en Salamanca y me encontré con Igor y Selma.
Agosto en las playas de trigo:
Los días son monótonos y calurosos en Salamanca durante las vacaciones de verano. El día tiene sus fases: entre las 07:00 y las 10:30 se puede pisar la calle (¿un ligero paseo tal vez? ¿un viaje a por el pan?), la temperatura es agradable. De 11:00 a 16:00 la calle está impracticable, así que hay que saber entretenerse por uno mismo. A partir de las 16:00 se puede desplazar a alguna piscina local y tomar sombra bajo algun árbol. De las 18:00 en adelante es la mejor hora del día y se puede salir a cualquier sitio.
Si eres vecino de allí, te acostumbras al calor y estás muy moreno. Si eres nuevo, te acaloras durante las 24H del día y te quemas con el mínimo rayo de sol. La gente te mira de una manera extraña y te tachan de cosas que no eres.
La gente joven:
Sólo hay un tipo de gente joven. No hay variedad entre los jóvenes de los pueblitos de Salamanca. Todo se resume al estilo discotequero: pantalones blancos, pelo engominado, piel muy morena, si acaso algún pendiente (con brillantinas y tal) y bailando ‘música’ chuntera. No ví a ningun rasta, ningún punki ni nada por el estilo. Las chicas todas de punta en blanco (vestidas de blanco tambien pero con minifaldas y escotes kilométricos) con sandalias y puntas de tacón en un terreno formado básicamente por campas de trigo y abundante polvo con el factor calor.
¿Porros? ¿droga en general? no, no. No ví ningún tipo de sustancia. Lo que sí vi es que la gente bebe como esponjas estando de fiesta, empezando, continuando y terminando la fiesta con cubatas.
Valoración:
Salamanca es un lugar muy bonito en el que no me gustaría vivir por el tema del calor y, porque tampoco es mi estilo de lugar. Me gustó mucho el trato que se me dio. Como ciudad de paso me pareció increíble, y hay que decir que el pueblo donde pasé los 4 días cumple la función del típico pueblo para desconectar: la tranquilidad. El único factor negativo que puedo encontrar es el del calor. Y es un factor muy grande.

normal jon, si es que tu te kemas a la minima! pobrecito!
:P